Saltar al contenido

Rutina para regenerar la piel despues del verano (y prepararla para el otoño)

Aunque protejamos muy bien nuestra piel del sol y el calor durante el verano, llegado el otoño la piel puede mostrar ciertos daños ocasionados por la exposición solar, el viento, el agua de mar, el cloro y demás factores estivales.

Asi que, terminadas ya las vacaciones, nos toca hablar sobre cómo podemos recuperar y sanar nuestra piel tras los estragos del verano. Estos sencillos consejos nos permitirán conseguir una piel sana y preparada para la llegada de épocas más frías… ¿te quedas a verlos?

Grietas, manchas o un cutis reseco son signos evidentes del paso del verano, por lo que tendremos que poner en práctica las ‘cuatro acciones esenciales para reparar la piel’: exfoliación, hidratación, nutrición y protección.

1.      Exfoliación

La exfoliación es un proceso muy beneficioso y es siempre el primer paso para ‘renovar’ nuestra piel.

Una buena exfoliación, con productos adecuados a nuestro tipo de piel, nos permitirá eliminar las impurezas y las células muertas de las capas superficiales de la piel, consiguiendo una piel radiante, luminosa y considerablemente más suave de forma inmediata. Los alimentos ricos en antioxidantes, frutas y verduras como zanahorias, naranjas, brócoli, tomates e infusiones de té verde, tambien pueden ayudar a recuperar la luminosidad de la piel desde dentro.

La exfoliación, además de ayudarnos a revitalizar la piel, facilita que se asimilen mucho mejor los tratamientos hidratantes y nutritivos de los siguientes pasos…

2.      Hidratación

La deshidratación es uno de los principales problemas que sufre nuestra piel tras los meses de verano.  El sol provoca un aumento muy marcado de la sequedad de la piel, por ello la hidratación es un paso fundamental para recuperar la piel de la exposición prolongada al sol.

Para recuperar la hidratación natural de la dermis es recomendable beber de 6 a 8 vasos de agua al día que ayudaran a combatir la sequedad y proporcionará a nuestra piel una hidratación correcta desde el interior, además de usar cremas con función hidratante que nos ayuden a combatir la sequedad de las capas exteriores.

Normalmente, despues de la exfoliación, la piel está preparada y receptiva para absorber los productos cosméticos al máximo, por lo que es conveniente hidratar la piel con una crema hidratante o un sérum antiarrugas. Recuerda que cada tipo de piel necesita, según la edad y sus características, un hidratante específico.

También es necesario elegir una buena crema para el cuerpo con componentes «hidratantes» que absorban agua en la piel y, además, con efecto oclusivo que actúen como barrera para evitar la pérdida de humedad.

3.      Nutrición de la piel

Una nutrición correcta es otro punto importante para lucir una piel saludable. La piel necesita nutrientes esenciales como las proteínas, vitaminas A, C, E y del complejo B, hierro, zinc y selenio.

Los tratamientos nutritivos es mejor hacerlos por las noches para intensificar el efecto de los activos nutrientes, que actúan regenerando y renovando la piel mientras duermes. Utiliza cremas específicas de tratamiento nocturno, que suelen ser ricas en activos nutrientes para combatir la falta de elasticidad, como manteca de karité, glicerina, dexpantenol…

Una nutrición adecuada aporta a la piel los materiales que necesita para mantener su fuerza y su belleza. Tambien, puedes encontrar todos estos nutrientes en alimentos cómo legumbres, ricas en vitamina B12, todo tipo de frutas frescas que tienen grandes dosis de vitaminas, y verduras, muy ricas en vitamina C; el pescado, marisco, huevos y cereales, alimentos muy ricos en minerales cómo el selenio, zinc y el hierro.

4.      Protección

La protección solar, como siempre decimos, es igual de importante en cualquier época del año ya sea invierno o verano; los rayos del sol siempre estan ahí y la radiación daña nuestra piel, sobretodo la delicada piel del rostro que suele estar siempre expuesta a los rayos UV.

Existen variados formatos de protección solar (físicos, químicos, biológicos) y tenemos que elegir el más adecuado a nuestro tipo de piel.

El FPS 50 suele ser el más recomendado y además hay muchas texturas que se adaptan a todo tipo de pieles.

SPF 30, que ayudan a protegernos en entornos urbanos donde el sol no suele ser tan fuerte en ciertas épocas del año, pero la contaminación puede tener un efecto similar al del sol.

Como puedes ver, hay cuatro pasos clave: exfoliación, hidratación, nutrición y protección. Estas cuatro acciones nos ayudarán a tener una piel cuidada e hidratada tras los meses de verano.

Hay miles de rutinas de cuidado de la piel posibles, pero recuerda que tu rutina no tiene por qué ser la misma que la de alguien cercano. Consulta siempre a un profesional para encontrar una rutina que se adapte a su tipo de piel y a sus necesidades.

Cuéntame, ¿Has notado tu piel reseca tras el verano? ¿habías considerado ya estos cuatro pasos? ¿Pondrás en práctica la rutina skincare?

¡Espero que estos consejos te ayuden a lucir una piel espectacular!


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.